Un día le pregunté a don Isidro cuál era la visión del hombre maya.
(Por Carlos Barrios, antropólogo)
“Para entender nuestra visión –me
dijo- tienes que saber cómo los vemos a ustedes. Recién entonces podrás
comprender el ciclo natural, el plan cósmico en el cual hemos vivido, las
enseñanzas que nos legaron nuestros padres y abuelos. Lo que voy a decirte no
es con ánimo de ofender, ni siquiera de comparar o de intentar imponerte una
forma de pensar, puesto que no estamos en competencia; es más, aunque en este
momento la mayoría de la humanidad está a merced y bajo el dominio del
pensamiento clazan (hombre blanco), quien ejerce un dominio tanto en el sentido
espiritual como en el material (económico), debes saber que esto que ha
sucedido en los últimos siglos ya estaba escrito. Nuestros profetas habían
anunciado a los abuelos la venida de los invasores y advirtieron que la
dominación duraría irremediablemente hasta que terminara la gran noche (período
de 492 años).
Primero deben entender
que hay dos visiones, dos formas de plantearse la existencia. El mundo
occidental parte de un razonamiento abstracto. Éste es resultado del desamparo
en que viven, pues el materialismo es solamente un paliativo en el instante de
separación con la naturaleza. Cuando conformaron las grandes ciudades sin
integrarlas a la naturaleza se enfermaron de posesión. Los hombres comenzaron a
creer que eran dueños de la tierra. Luego crearon doctrinas religiosas que al
volverse meras imposiciones dogmáticas perdieron su esencia y se convirtieron
en instrumentos de dominación de masas. De este dogmatismo y puritanismo
religioso brincaron hacia una ilusión mayor: el materialismo, que de la mano de
la tecnología los tiene sumidos en un enorme desconcierto, en el libertinaje en el culto a lo material.
Hoy juegan a ser dioses apoyados en la alta tecnología. Esto solo ha traído
destrucción al planeta, pues creen tener una orden divina para destruir y
poseer las mentes y las vidas de las personas.
Hay un grupo
pequeño que maneja toda la tecnología y sólo ven a los demás como números, como
títeres con una vida útil de productividad. Para mantenerlos así los sumen en
la ignorancia del ser, les hacen creer que son libres pero viven en estados
policíacos, bajo normas y leyes que benefician a unos pocos. Es muy triste ver
que se han olvidado de vivir, se han olvidado del respeto hacia el Gran Padre y
cada día contaminan más a nuestra madre naturaleza. Como parte de esta manipulación algunos se han refugiado en un
temerario fundamentalismo religioso, pero no alcanzan a dar una respuesta
adecuada. Con esta ilusión se espera acceder a un paraíso en el que se vivirá
en armonía y paz, pero desafortunadamente, este reino no es de esta vida y hay
que esperar la muerte para alcanzar el bienestar y mientras tanto sufrir
estoicamente, ser pobres (pues el rico difícilmente entrará al reino de los
cielos) y aceptar a pie juntillas los lineamientos que se les imponen
En este camino elaboraron conceptos y
abusaron del uso de la razón. De la mano de la ciencia han pretendido aclarar y
dar valor a todo, lo que no pueden comprender o demostrar es anulado, negado
y/o desprestigiado. Durante todo este
tiempo han intentado imponer su visión desoyendo las verdades de otras
culturas.
Todo esto los llevó a volverse escépticos
respecto de sí mismos, perdidos en laberintos de razonamientos que ellos mismos
crearon. Perdieron el rumbo y se convirtieron en víctimas de la ilusión de la
razón.
(Kam Wuj, El Libro del Destino.
Astrología Maya. Ludovica Squirru y Carlos Barrios,
Editorial Sudamericana. 2001. Pag. 87-89.)