COMO SE PUEDE VER TU DESTINO MEDIANTE TU SIGNO MAYA
¿Cómo se
aprende a ver el futuro?- pregunto Jacinto, el discípulo más joven del grupo,
que a sus escasos doce años era un personaje muy serio y dedicado a su destino.
Una
forma es la “visión de signo”. Cada ser, según su signo maya, trae una
tendencia o propensión, y ésta da los nawales que lo protegen y le dan sus
dones (poderes internos). Quien trae el don de la intuición, la visión o los ensueños,
tiene la obligación de desarrollarlos por lo que debe ser preparado por los
ancianos visionarios que lo tomarán a su cargo y le enseñarán esta mágica
ciencia.[1]
La
civilización maya ha mantenido desde sus orígenes una organización teocrática.
Su organización social ha sido una de las más equilibradas, pues tanto los
gobernantes como los súbditos se manejaban atendiendo al calendario sagrado.
Esto significaba que las personas desempeñaban diferentes roles sociales según
el signo ó energía con la que nacían, lo cual permitía que todos se
desarrollasen de acuerdo a sus capacidades y limitaciones.[2]
La
Astrología Maya abarca en sus predicciones dos tipos de corrientes energéticas:
las cósmicas y las telúricas (de la tierra).[3]
Luego
de un profundo silencio el venerable sabio dijo:
“Los abuelos han dejado un extraordinario legado a la
humanidad. En este se sintetiza toda la sabiduría del mundo antiguo: es el
instrumento más útil y trascendente, tanto para el ser individual como para todas
las naciones, pues nos da la información para un desarrollo completo y
armónico. Les hablo ni más ni menos que del sagrado Tzolkin o Cholq’ij, el
calendario sagrado, la cuenta de los días.”
Este
instrumento permite a cada persona ubicarse en el mundo, saber sus
propensiones, capacidades y debilidades, y encaminar su existencia en armonía
con su propósito de vida para desarrollar así toda su potencialidad.
…Este
sistema de medición de tiempo no contempla las posiciones del Sol, de la Luna o
de las estrellas, puesto que es un calendario Dimensional Energético.[4]
Los
Nawales- energías simbolizadas en los signos tienen una relación cósmica y
telúrica. Su poder y virtud nos afectan desde el momento en que existimos en
su manifestación y por lo tanto nos rigen. Por eso nuestra forma de vida, tanto en lo social como en lo espiritual, está
influida u ordenada por esa energía-forma que adquirimos en nuestra
manifestación de lo que llamamos realidad.
Esta
visión de los Abuelos de interrelacionar el Najt (espacio-tiempo) con los
Nawales-Energías, se utiliza desde tiempos inmemorables en el área del antiguo
Mayab. (Mesoamérica: Valle de México hasta el norte de Nicaragua.)
“El Tzolkin –nos repetía Don Pascual-, es
matemáticamente perfecto, no ha tenido ni tendrá cambios; su exactitud es la
síntesis de siglos de observación y estudio por parte de los grandes
astrónomos, astrólogos, matemáticos y sabios mayas. Es el instrumento
perfecto para comprender nuestro destino, nuestro quehacer el la maravilla
de la vida, el mejor regalo que pudieron dejarnos los Abuelos.”[5]
El
propósito de obtener esta información es armonizarnos con la Madre Naturaleza y
con el cosmos; encontrar nuestro camino y ser consecuentes con ese propósito.[6]
La voz de Don Isidro aún resuena en mis oídos.
“Recuerda Carlos que tanto en el Antiguo Mundo Clásico como en el
tradicional Mundo Maya de la actualidad, lo primero que se hace es llevar al
recién nacido ante la presencia del sabio contador de los días, el ajq’ijab
(Chi-Man) conocedor del signo, pues no se debe andar por el mundo sin la
conciencia del propósito de vida de cada persona, sin saber sus habilidades,
tendencias, propensiones, sus distintos ciclos tantos positivos como
negativos.”[7]

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